Biología, Salud y Bienestar

El área de la salud y el bienestar también son áreas que se pueden beneficiar enormemente por el empleo de las orgonitas, dado que nos pueden aportar energía vital y orden, tanto por contacto directo, como por armonizar el entorno donde permanezcamos.

A nivel de salud se sabe que la enfermedad y el dolor surge del estancamiento y el bloqueo de la energía orgónica en el cuerpo, así como de señales antivida. Es lo que produce la energía orgónica negativa (DOR) en la mayoría de seres vivos. Así pues, cuando aproximamos una de estas orgonitas a una zona dolorida, la energía bloqueada se moviliza y todo comienza a fluir. Predispone al organismo para sanarse. Algo muy usual es oír a personas comentar que, tal o cual dolor se les ha ido al estar en contacto con las orgonitas. Máxime si están con estas orgonitas de alta tecnología que tienen tanta capacidad de trasmutar energía, en las que podemos escoger el nivel de vibración.

 

Rejilla de bovis de las orgonitas

 

Tampoco hay que olvidar que, bajo estados prolongados de estrés, hay razones biológicas más que sobradas para que se organicen dolencias y enfermedades. Durante los periodos de estrés se producen estados de bloqueo donde se pierde el equilibrio de los sistemas corporales. Las células se cierran y dejan de drenarse y de alimentarse. La toxicidad y la acidez se acumulan dentro de ellas y eso, es el sustrato donde viven los gérmenes. Entonces, la enfermedad estará servida. Sobre todo, cuando pasa esa situación de estrés y las células se abren y vierten toda la toxicidad acumulada durante mucho tiempo al resto del organismo. En ese medio tóxico que siempre es ácido, los gérmenes proliferan, el sistema inmunológico queda desbordado y así, surgen las infecciones. Reducir estas situaciones estabilizándose con ciertas orgonitas, es la mejor política para evitar muchas enfermedades y mantener nuestro organismo biológicamente, joven, fuerte y sano.

El estrés también es otra cuestión que se ve reducida o eliminada cuando entramos en contacto con  las orgonitas, especialmente si se trata de Metaorgonitas dobles. Las Metaorgonitas dobles son más poderosas proporcionalmente que las sencillas y no son pocas las personas que notan un escalofrío o un hormigueo que recorre partes de su cuerpo, cuando las cogen entre las manos.  Están pensadas y diseñadas para estos menesteres. Es una sensación sensual que te hace relacionarte con la Metaorgonita con avidez. Es como si eso que te aporta fuera lo que estabas necesitando y quisieras más de ella, en especial cuando estamos en esos estados de tensión. Pero el estrés, en realidad es miedo, muchas veces es propiciado por pensamientos parasitarios ajenos a nosotros. Y como son realmente una forma de energía contraria, esta puede ser trasmutada y convertida en algo afín a nosotros o bien, sacada de nuestro entorno.

También, necesitamos ser conscientes de que, reducir focos de emisión de energía orgónica negativa es decisivo para vivir una vida saludable. Estoy hablando principalmente de aparatos eléctricos que la producen y que  con ella, desestabilizan la buena calidad de los entornos. Este tipo de energía fluye en modo opuesto al fluir de la vida. La calidad del entorno donde vivimos es la clave para que nuestro cuerpo se pueda organizar en equilibrio, evitando crisis de enfermedad, por eso hay que evitar los focos de producción de energía DOR.

 

Entropía y enfermedad.

Las leyes de la entropía dicen que, al final, las montañas  rellenarán los valles y los valles se convertirán en llanuras. Dejarán de haber diferencias y distinciones. Esa misma ley entrópica mezcla las partes de nuestro organismo y la toxicidad y partículas extrañas ocupan lugares que deberían de estar puros. Nuestras partes corporales terminan conteniendo sustancias y partículas ajenas a ellas. Con ello, se entra en un círculo vicioso de estancamiento, aumento de toxicidad y pérdida de pureza. Así, nuestro cuerpo va acumulando más y más factores disrruptores y funciona cada vez peor. De este modo perdemos funcionalidades y dinamismo. Es lo que se llama vejez. Las orgonitas son antientrópicas  porque establecen los patrones contrarios a ese fenómeno, creando orden justo desde el génesis de los procesos.